El Maestro Koot-Humi es también muy conocido en occidente. Pertenece al Rayo de la Sabiduría, es de edades indescifrables, y tiene su santuario sobre las cumbres nevadas de los Himalayas.

Maestro Koot Humi

Por H.V.M.D.

Este es otro hijo de la resurrección, sobre él tampoco tiene poder la muerte, porque la muerte sólo tiene poder sobre los necios, sobre los fornicarios y sobre los adúlteros". (Las siete palabras, V.M. Samael Aun Weor, pionero del Gnosticismo de la era moderna).

Para alcanzar tan elevados logros, como la resurrección, el Venerable Maestro Kout-Humi, (también escrito como: Kout Hoomi Lal Singh, Kout-Humi y Kout Humi), regente de la Sabiduría Universal, precisó recorrer el sendero de la iniciación, en numerosas ocasiones, en las cuales, según antiguas creencias habría sido sacerdote de ancestrales cultos, misionero, filósofo, militar, entre otras.

Más recientemente, hacia el año 1850, estudió en la Universidad de Oxford, en Inglaterra. Como uno de los guías de la evolución espiritual humana, lo vemos hacia el año 1851, encontrándose físicamente, por vez primera, con quien habría sido por años su protegida: Helena Petrovna Blavatsky según ella misma comenta, él, en su niñez la había preservado de riesgos considerables.

Cuenta don Mario Roso de Luna, en su libro: “Helena Petrovna Blavatsky”... A propósito de la vivísima curiosidad que le acometió de ver el retrato de un antepasado de la familia, que estaba en el Castillo de Sarátov, donde vivía su abuelo, tapado con una cortinilla, pendía de la pared a mucha altura del suelo en un aposento de elevado techo, y la señorita Hann era entonces un renacuajo, aunque muy resuelta cuando se le asentaba un propósito entre ceja y ceja. Le habían negado el permiso para ver el cuadro, por lo que esperó la ocasión de quedarse sola para realizar su deseo.

Arrimó una mesa a la pared; puso encima otra mesa más pequeña y por remate una silla, encaramándose después, poco a poco, a tan inestable edificio. Desde aquella ventajosa posición pudo alcanzar el cuadro y apoyándose con una mano contra la polvorienta pared, descorrió con la otra la cortina. Sobresaltándose al ver el cuadro y con el movimiento que hizo se derrumbó la deleznable tarima. Ni la mismísima señorita Hann se dio cuenta de lo ocurrido.

Perdió el conocimiento al tambalear y caer y al recobrarlo, se halló en el suelo sin daño alguno, las mesas y silla en el mismo sitio de donde ella las había sacado y corrida de nuevo la cortinilla del cuadro.

Hubiera creído que todo era un sueño, a no ser porque en la pared, junto al cuadro, quedaba impresa en el polvo la huella de su manecita.

También parece que en otra ocasión, cuando tenía catorce años, salvó la vida en singulares circunstancias: el caballo que montaba lanzóla de la silla y al caer, se le enredó el pie en el estribo; según dijo ella, debió haber muerto antes de que pudieran detener al caballo, a no ser por una extraña forma que, distantemente, notó en su rededor, y que parecía sostenerla en el aire a despecho de la gravitación..." (pág. 42-43). A partir de ese momento, ella se volvió su fiel discípula, y su maestro la guio, desde entonces.

Maestro Morya

Él le enseñó, junto con el maestro Morya, el cómo manejar, desarrollar y acrecentar los extraordinarios poderes con que había sido señalada. Por instrucciones suyas, ella y el coronel Olcott, fundaron la Sociedad Teosófica.

Y no es de extrañar que la guía para comenzar a encauzar la naciente curiosidad espiritual, proviniera de ellos. Se sabe que a mediados del siglo XIX, durante una reunión de los maestros pertenecientes a la Gran Fraternidad Universal Blanca, emergió la idea de revelar al mundo, en especial al occidente, un mínimo, pero esencial porcentaje de la Sagrada Sabiduría Ancestral.

La mayoría de maestros estaban en desacuerdo, y con razón, pues creían que, como en efecto sucedió, el grosso de la humanidad no estaba lista para tan elevados conocimientos; por lo que la enseñanza sería rechazada, ridiculizada, pisoteada, malentendida, desvirtuada y profanada. Más un pequeño número de maestros, entre los que se contaban los señores Kout-Humi, Morya, Serapis Bey, Hilarión, Rakoczi, entre otros, defendieron la idea en pro de auxiliar a las pocas almas aptas para comprender el Milenario Saber.

Todo quedó decidido y aceptado cuando los maestros Kout-Humi y Morya tomaron para sí las consecuencias kármicas derivadas de los resultados negativos surgidos por la realización de este proyecto, para el cual, como ya sabemos, escogieron a H.P.B., a quien le dictaron gran parte de su obra.

Como se dijera: Los Guías Cósmicos aparecen de tiempo en tiempo, pero el Agartha permanece. Uno a uno y todos ellos, vienen a ayudar a nombre de la Gran Fraternidad Universal Blanca y su Concejo Directivo: El Agartha.

Resulta claro que los maestros, guías, avataras, etc., fungen como vehículos de expresión para las Grandes Majestades del Universo.

Y una de esas Grandes Majestades es, precisamente, el Maestro Kout-Humi, quien ha sido considerado el Instructor Principal de la Tierra, manejador de los registros akáshicos, Regente del Sol, quien, a su vez, es el encargado de acciones como la coordinación de notables escuelas esotéricas de iluminación y despertar de la conciencia para los discípulos terrestres.

Encargado de acciones como la coordinación de notables escuelas esotéricas de iluminación y despertar de la conciencia para los discípulos terrestres.

También podemos decir de él, que es uno de los maestros al cargo de recuperar las enseñanzas dadas por el Maestro Jesús el Cristo. Además de guiar a otras muchas almas en el Sendero Iniciático.

Otro ejemplo de su investidura podemos hallarlo en un relato, según el cual, en alguna ciudad de la India, hace cierto tiempo, llegó a una casa un vendedor tibetano para ofrecer sus productos. La familia de esa casa, enterada de que él formaba parte de la secta de los Gelugpas y llena de curiosidad, le hicieron varias preguntas sobre la veracidad de la existencia de maestros y otros seres que mencionaban en el Tíbet y otras ciudades, a quienes se les atribuían magníficos poderes, además de otras virtudes.

"Podemos reconocer el trabajo del Avatara por su permanencia, porque crea una nueva era, origina un renacimiento espiritual, y resuelve los más sobresalientes problemas humanos"

Entonces el comerciante contestó que aquello era cierto y que dichos seres existían pasando a simple vista por lamas comunes, pero siéndoles superiores por mucho. Y que algunos de ellos habitaban en montañas de las inmediaciones de Lasha. Siendo importante el número de sus discípulos.

Entretanto él comentaba estas cosas, alguien le mostró un retrato del maestro Kout-Humi; sin decir palabra, él lo tomó, lo observó por unos segundos, y luego, cuando lo reconoció, se inclinó ante el retrato con un profundo respeto, comentando que se trataba de un Chohan (Mahatma), que él había visto, seguido por un gran número de alumnos en las cercanías de Lasha.

Al cuestionarle por el nombre del maestro, él respondió, para su sorpresa, que ellos eran conocidos como Kout-Hum-Pa. A lo que ellos le inquirieron, pero ¿por qué ellos?, ¿habla usted de uno o de varios? Los Kout-Hum-Pa son varios y se les nombra así, puesto que, siendo su gurú el Señor Kout-Humi, resulta normal que sus discípulos sean los Kout-Hum-Pa, dado que Pa significa discípulo, hombre, etc.

Biografías VM

Aquí encontrará las biografías de los Sagrados Maestros.

El Maestro Koot Humi, pertenece al Rayo de la Sabiduría, es también de edades indescifrables y tiene su santuario sobre las cumbres nevadas de los Himalayas.

Institución Cristiana Gnóstica, Litelantes y Samael Aun Weor